martes, 27 de octubre de 2009

La popularidad del grupo sueco Abba

Nunca he entendido cuál es la razón por la que tanta gente adora al grupo Abba. Si algún día tuviese que hacer una lista de cosas que me molestan, sin duda, sería la música de los suecos. Sus canciones son melosas, cierto; artificiosas, doble cierto; poco vanguardistas, demasiado cierto...para un grupete como los mencionados suecos.

Esta bandada de blancos nórdicos y de ojos claros, siempre me ha parecido una verdadera tortura inflada, sobrevalorada y vomitiva. Bueno, seamos generosos, simplemente no me gustan.

Alejados de cualquier música o ritmo agradable, este grupo pop es de los más grandes de todos los tiempos. Todavía dudaba de su poder de convocatoria, cuando a principios de esta década leí que les ofrecieron reintegrarse para hacer una gira por todo el mundo por una suma cercana a los ¡1,000 millones de dólares! Sí, leyó bien usted. Los Abba rechazaron esa estratosférica cifra.


No recuerdo realmente cuando inicio mi escozor sobre el mencionado cuarteto europeo.

Lo que si tengo en mente es que desde la primera ocasión que los escuché, sentí mareos, náuseas, se me taparon los oídos y hasta llegué a pensar que el apocalipsis había llegado. Posiblemente exageré, pero no, mis pensamientos no estaban tan errados.

Siempre pensé que una de las causas de su fama, además de cantar pop para tarados, disco de ínfima calidad y dance lamentable, eran sus hípermamilas letras en español "Chiquitita" "¿Quién está llorando?" y demás repertorio de horrores dignos de un museo de lo macabro.

Aparte, aún me parece sospechoso que representaban a estos anglosajones que te dijeran qué es lo mejor de todo, que la vida es felicidad y eran dos felices parejas casadas.

Reflexioné que todo alrededor de Abba podría ser doble cara o doble filo. Es como aquellos elementos de la sociedad en los que supuestamente confiamos y resultan siendo unos golpeadores, asesinos o demás atrocidades humanas. De hecho, el principio del fin fue cuando una de las parejas del la mencionada agrupación se divorció, por lo que tengo entendido.
Durante los noventa, muchos melómanos descansaron de sus melosas canciones y nuestros oídos se llenaron de mucha música alternativa. Sin embargo, terminando esta década tuvimos que chutarnos los infumables ¡Abba Teens! cuatro chavitos de escaso talento cuyo éxito se lo debieron a las rolas del Abba original. A*Teens instruyó a muchos jóvenes adocenados que alguna vez hubo un grupo de vikingos que conquistaron el mundo con sus canciones fáciles y bobaliconas. Apenas empezaron a poner canciones originales, el éxito se diluyó más rápido que el gas en un refresco. Pero, oh no...¡castigo divino! a unos rucos nostálgicos se les ocurrió revivir la música de los suecos con un musical llamado Mamma Mia! y después, una película. A quién tuvo la ocurrencia de hacerlo, le puedo mencionar que eso no es tener madre, ni abuela. No pienso verlas, vomitaría al observarlas y preferiría perder mi tiempo en churros cuando menos divertidos.

De repente, a todo el mundo le gusta Abba. A papá, mamá, amigas, conocidos, televisión y propablemente, hasta a la mascota. Saquénme de aquí y alejen ese infumable grupete fuera de mis oídos, antes que un día, me convierta en uno de ellos, empiece a gustarme y sea...demasiado tarde.

2 comentarios:

David Delio dijo...

Cuatro me gustan de ABBA pero hasta ahi, que tengan un culto raro y que hayan tenido su version de A-Teens y hasta un museo ya pinta mal.

Anónimo dijo...

Lo que hace abba