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viernes, 30 de marzo de 2018

¿Debemos educar a nuestros hijos tal como nos educaron nuestros padres?

Cada quién tiene el derecho a educar a sus hijos como así le plazca...claro, sin dañar a los demás. 

La respuesta es no.
No tenemos porque seguir sus patrones y sus modelos de conducta.

Tus padres hicieron lo mejor que pudieron, con lo que tuvieron y en el momento en que estaban.

Esto no quiere decir que los valores que en ese entonces existían no tengan valor en la época actual. Los valores son como las leyes, cambian, se modifican. Por ejemplo, anteriormente no se reconocía el valor de la mujer como persona y ahora empieza a valorarse. De igual forma, había doctores que hace décadas recomendaban fumar cigarros. Hoy en día, está más que comprobado que su consumo prolongado produce diversas enfermedades.

La vida actual es diferente a lo que fue años o décadas.
En la época moderna, una de las ideas que han cobrado mucha fuerza es que "ciertos valores o romance del pasado debería regresar". El detalle está en que la palabra "debería" es un asunto que comprende más al individuo que la menciona como una obligación. Ya será tarea de cada quién saber qué sí y qué no.

Entonces, ¿existe alguna forma en cómo medir si la educación paternal/maternal que les damos a nuestros hijos es mejor o peor que antes?

Primero que nada, debemos dejar de compararnos con nuestros padres.

¿La educación que tus padres te enseñaron tuvo sus cosas buenas? Por supuesto. Puedes adoptar ciertas ideas, valores y situaciones para el mejoramiento tuyo. Aunque también tuvieron errores. Normal.

Todo tiempo pasado, ¿fue mejor?

Estamos acostumbrados a poner el conocimiento de los mayores un pedestal.
Lo que ellos saben como algo único e invaluable.
Esto no nos permite ver el panorama completo de las cosas.

¿Quién se atreverá a cuestionar los conocimientos del abuelo?
¿Quién se atreverá a interrogar a la gente más grande?

Dejemos de verlos como una fuente inagotable de sabiduría pura y experiencia invaluable.
Y comencemos a verlos como lo que son. Seres humanos como tú y yo que también cometen errores a cada rato.
Los abuelos no son perfectos.
Los papás no son perfectos.
Tú no eres perfecto.

Y tienes la batuta de escoger cómo deseas educar a tus hijos.

La gente mayor vive el sueño adulto en donde las cosas se hacen a su manera. Y prefieren que tus hijos hagan lo mismo.

A la gente más grande no le gusta ser cuestionada. Grábate eso.
Pero nunca lo admitirán abiertamente.

Creen que la pesadilla moderna de trabajar en algo seguro, votar a favor de un partido político u candidato y hacer cosas dentro del "deber ser", es lo correcto.

No obstante, tú no quieres lo mismo.
Quieres que tus hijos crezcan sanos y felices.
Te has puesto a pensar en ¿por qué no educarlos en que sean hijos más fuertes emocionalmente?

¿Quién nos dijo que debemos seguir la educación de nuestros padres?

Será que al final, la educación de nuestros padres, ¿sí fue la mejor?

Vivir como otros quieren e influenciarnos por ellos, es muy fácil.

Probablemente cuando despiertes, tendrás a tu hijo(a), preguntándote a tu lado porque no hiciste lo que tanto deseabas.

Y recordarás mis palabras de cambiar el chip y actuar ahora. No mañana, ni pasado.

lunes, 19 de marzo de 2018

Lo que aprendí al tener un perro antes que un hijo

Cuidar un perro ayuda mucho a descubrir a cómo cuidar un bebé. 

Hace algunos años, nos regalaron un perro al que le pusimos de nombre "Lucas". El animal en cuestión era de raza Cocker, color café y abundante cabello.
El muchachín hizo un relajo en el hogar. El pequeño Lucas fue adaptándose al mundo y desde su punto de vista perruno,encontró a un hogar. La mascota llegó justamente un tiempo antes para prepararnos al mundo de lo que sería el mayor y mejor regalo de nuestras vidas, un bebé humano.

Cuando llevaron a la pequeña criaturita al cuarto, el tiempo se detuvo y mi vista se clavó directo en los ojos de aquella maravilla humana que durante 9 meses se estuvo gestando en la panza de su mamá. Entonces, cuando bebé llegó a la casa, "Lucas" y sus necesidades terminaron siendo relegadas hacia un segundo plano. Ni modos, canino, tu tiempo pasó y las necesidades del bebé van primero.

Aún recuerdo el día, que con lágrimas, nos tuvimos que despedir del desmadroso "Lucas". De peliculesca despedida, se lo llevaron en moto. Supongo que la persona que es dueña del perro pudo darle una mejor vida de lo que yo hice como papá primerizo. Como todo ciclo que se cierra en la vida,  Lucas y su partida significaron un valioso aprendizaje.

¿Qué aprendí al tener un hijo antes de un perro? 

Lo siguiente: 

Los puntos están sin un orden aparente entre mascotas y bebés.

Tus ingresos se repartirán. 
Cuando eres soltero, los ingresos que llegan a tu cartera los puedes distribuir como se te plazca. Con la mascota, primero va la cadenita,luego el shampoo para esto, la vacuna de lo otro.
Con un bebé, el asunto no varía mucho, sino porque intentarás poner los mayores recursos en él, desde una cuna, pasando por ropita y otros menesteres que tal vez no se habían considerado.

Te sacará de tu "Zona de Confort". Recuerdo cuando Lucas se enfermó. El peludo apenas comía, y si lo hacía,vomitaba. Recurrimos a su pediatra, el doctor de mascotas. En el caso del bebé, ningún dinero es suficiente, pues querrás poner todo lo que tienes para que el pequeñín quede bien y quede bien lo más rápido posible. Es probable que tanto perro como humano desarrollen alguna alergia y aquí el asunto se complicaría. Para ello, es indispensable tener un "guardadito", pues nunca sabes cuando podrías necesitarlo.

Las necesidades tuyas pasarán a segundo plano. Tanto el perro como el bebé lloran, sienten dolor, tienen necesidades básicas como alimentarse o defecar.
¿Tu película de Netflix en la tarde? ¿Rascarte la panza para ver el partido? Olvídalo. A menos que tengas alguien que te ayude en las tareas del hogar,el bebé exprimirá buena parte de tu tiempo, al menos en un inicio. Actividades básicas como dormir se complicarán, especialmente si tienes un bebé. En este punto la mascota, a menos que se sienta mal, no tendría porque exigir tanta atención.

Paciencia y tolerancia al mil por ciento.  La mascota se enferma, tiene hambre y anda haciendo ruido para que lo saques a pasear. Al canino le interesan primero sus necesidades antes que las tuyas y no tendrá empacho en reclamártelas.
El bebé, a diferencia de la mascota, a veces llora. Uno, como primerizo, no sabe por qué. De igual forma, siente calor, frío, hacer ruidos raros y uno no sabe dónde está el manual con instrucciones. He aquí donde tu inteligencia emocional y tranquilidad serán puestas a prueba.


Educación. Bebé apenas empieza a descubrir el mundo. Una de las claves para su crecimiento radica establecer una rutina en la cual se sienta amado, lleno de sensaciones positivas, protección y seguridad por parte de quiénes están con él. Reclamar sus necesidades primarias (comunicación, contacto y alimentación permanente)  son fundamentales para un bebé en los primeros meses de su desarrollo. Más adelante otras necesidades surgirán conforme crezca. 
El perro, sin duda, es uno de los mejores maestros en este sentido. Cuando tiene hambre, sed o simplemente desee salir a jugar, usará lo que tiene a su alcance para demostrárselo a su amo.


¿Y si quiero un perro, aunque descarto tener hijos?

Respeto mucho a la gente que no tiene hijos.Creo que la vida va más allá de tenerlos. Hay personas que optan por desarrollarse profesionalmente, viajar o cualquier otra actividad en la que piensan sin tener descendencia.
Entiendo a la gente que piensa que sus mascotas son como sus "hijos". Esto me parece algo perfectamente válido, siempre y cuando las personas nunca pongan las necesidades de un animal por encima de las de otro ser humano. Sea cual sea el caso.

Lo que tú hayas aprendido teniendo un perro antes de un hijo será lo mejor. Como tantas situaciones de la vida, nada viene con un manual de instrucciones y todos reaccionamos de forma diferente. ¡Acciona y reacciona hoy mismo!

martes, 6 de marzo de 2018

¿Tienen derecho a opinar sobre tus hijos la gente que no tiene hijos?


"Oye, no es por mala onda, pero tu hijo debería..."
"Cabecita de algodón está muy flaco". 
Frases dichas por gente que no tiene hijos o no los cuida. 



Cuántas veces no hemos escuchado opiniones sobre la forma y el fondo de cómo deberíamos cuidar a los hijos.
Quienes somos papás estamos sometidos a un cúmulo de opiniones del deber ser o del hacer en nuestras vidas.
Lo dicen tus padres, que alguna vez, hace mucho tiempo, fueron los que te criaron.
Hablan también tus tíos, que probablemente fueron papás de tus sobrinos.
De vez en cuando, aparecen los amigos y el resto de familiares que saben lo duro y complejo que es tener hijos.
Sin embargo, nunca falta el resto de la gente que no tiene hijos. Personas que pueden ser expertos en muchos temas o respetables en su área de estudio, sin embargo, no saben un carajo sobre lo que implica tener alguien de tu sangre.

La realidad es que todo el mundo tiene una opinión sobre algo. Si te encuentro en la calle, seguramente pensaré y tendré una opinión sobre ti, cómo estás peinado, cómo te vistes, en fin, qué impresión me das. Qué tanto valor le demos a la opinión de lo que piensan otros, es la clave.

Yo no tengo un perro. Podré pensar que los perros pitbull son horribles y peligrosos. Pero no voy a ir por la vida gritándole a cuanto dueño de pitbull me encuentre en el parque si los perros pitbull ya no deberían tener cara de encabronados o no. Podría pensar que los perros no me gustan porque son peludos, ruidosos y la casa de uno termina oliendo a perro. Pero, si no me lo preguntan, ¿para qué voy a ir decirle a las personas que no deben tener ese tipo de mascotas?

Estimado joven, muchacho, anciana o anciana soltero, si tú no tienes hijos, absténte de opinar. Si tu respuesta no es algo positivo o que aporte algo de valor en la vida de los papás (como la mejor niñera de la ciudad o una sala de masajes gratis para ellos), guarda tus comentarios. Aunque sean bienintencionados. Los papás ya tienen demasiado cansancio y estrés de compaginar su vida profesional, su adultez y el cuidado de los niños, para que una bola de gente que no tiene hijos termine vomitando palabras sobre cosas que no tienen idea. Si no te lo preguntan, no opines.

En realidad, ninguna persona debería hablar sobre temas que no tiene la más remota idea (inclusive yo en este blog). Pero al menos ya soy papá.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Tener hijos no es para todos

El ser padre o madre es una situación muy compleja, pero con muchas satisfacciones. 


Hay parejas que tienen hijos.

Otras que pueden tener hijos y no quieren.

Hay parejas que quieren tener hijos y no pueden.

Hay seres  cuyos hijos son sus mascotas.

Respiran a tu lado personas que viven solas con sus hijos.

Existe gente que tienen varios hijos con diferentes personas.

También personas que tuvieron hijos antes de lo que pensaban que llegaría a sus vidas.

Otras prefirieron dedicarse al servicio religioso, algún tipo de misión en la vida o cuidar de algún familiar en vez de considerar el tener hijos.

A final de cuentas hay muchas posibilidades sobre tener o no hijos.

Y si tienes hijos, lamento decirte querido lector que eso no te hace especial.

Tú ya eres especial por las habilidades que tienes.

Tengas hijos o no.

Tener hijos no es para todos. Tener la paciencia, las fuerzas, la economía...es algo que cuesta trabajo.Algo en tu interior se moverá constantemente en ti a partir del momento que seas padre o madre.

Eso no significa que tener hijos sea malo. Es maravilloso cómo alguien es sacado de su zona de confort por todo lo anterior. Pero lo olvidamos. Hasta de nosotros por tener hijos.

Preguntarle a una persona, a menos que sea un amigo o un familiar de muchísima confianza, cuándo va a tener hijos es una falta de respeto.

Porque no sabemos si perdieron un hijo, se están separando, no planean traer bebés al mundo, tienen deudas, quieren viajar por el mundo o están en una situación de riesgo. Las posibilidades son enormes.

Nuestros cánones para calificar a las personas tienen qué cambiar hacia las cosas que están haciendo, sus acciones. Tenga hijos o no. ¿No será que hace falta mirar hacia el espejo y preguntarnos quiénes somos y hacia dónde vamos en vez de voltear hacia abajo, ver el celular y cuestionar las acciones de los demás?

¿En qué momento nos tomamos la libertad de cuestionar cuándo las personas tendrían que tener hijos? O, ¿el momento en el cual tenerlos?

Lo que pasa es que no sabemos respetar al otro. Cuando empecemos a realizarlo, se generará una verdadera empatía con él o ella. A comprenderlos.

¿Seguiremos preguntándole a la gente cuando va a tener hijos?

Mejor cambiemos el chip. Y elevemos nuestros estándares ahora. Ya. Sin tener que buscar la aceptación social de cuándo van a tener hijos.